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Cuando el escritor D.H. Lawrence llega, por segunda vez, a Sicilia desea permanecer durante un largo tiempo entre el mar de almendros y el mar de olas del sur de la isla. Alquila “Fontana Vecchia”, casa rodeada de almendros y a pie de mar, donde puede ver los “pétalos de las flores de almendro, cayendo a la tierra como copos de nieve rosa”. El mito mediterráneo, los dioses griegos transportados a Sicilia por mar y aire; esa representación es la que percibe Lawrence ante el almendro siciliano.

“Si nunca has comido el fruto del almendro siciliano, nunca has comido una almendra”. Cesare Brandi, “Sicilia Mia”.